Guten Morgen!
Hoy me gustaría dedicarle una entrada a los diferentes tipos de profesores. Os preguntaréis a qué viene esto, pues bien, leyendo la entrada de mi compañera Cristina Caramés he reflexionado sobre lo increíble que es que algunas personas (en este caso profesores) dejen una huella en ti y las recuerdes con especial simpatía por algo en concreto. Estas personas tendrán cientos de alumnos a lo largo de su vida y posiblemente no se acuerden de la mayoría de ellos pero creo que es muy reconfortante que haya alguien que te recuerde siempre por tu forma de trabajar, por una actividad en concreto que le hizo aprender mucho o por transmitirle tu entusiasmo y pasión por lo que le enseñabas.
Otro motivo por el que hago esta entrada es porque a lo largo de este máster nos han preguntando varias veces por ejemplos de profesores que hayamos tenido tanto buenos como malos para desarrollar que prácticas docentes son adecuadas y causan efecto en los alumnos y cuales no lo son tanto. En mi caso, cuando me hago esta pregunta, encuentro muchos más ejemplos de profesores que no quiero tener como modelo que los que sí. Recuerdo especialmente una profesora de inglés de bachillerato con la que aprendí mucho y con ella fue cuando empecé a entender el inglés como algo más que una asignatura. Me he encontrado a esta profesora alguna vez que otra por la calle y no se acuerda de mí, para ella simplemente fui una alumna más pero creo que si ella supiese lo que ha causado en mí, posiblemente estaría muy orgullosa del trabajo que ha hecho conmigo y, seguramente siga haciendo con más personas ya que era capaz de transmitir su pasión por llegar a hablar inglés. A esto es a lo que me refiero cuando digo que me parece increíble causar algo en los demás que haga que te recuerden con especial cariño por tu forma de trabajar.
Al igual que hay profesores que recordamos por lo mucho que hemos aprendido con ellos, también los hay que causan en nosotros el sentimiento contrario. Por desgracia, este segundo grupo de profesores recordados suele ser el más numeroso. Son muchos los que o bien porque no encuentran un método afín a ellos, porque no se toman su trabajo en serio y no es vocacional (simplemente van a ganar un sueldo), o porque quieren ser amigos de sus alumnos, causan esta impresión "mala" en sus alumnos. Por supuesto, hay muchos otras causas que hacen que recordemos a un profesor por cosas malas. Especialmente la última de las causas que he nombrado aquí (ser colega de tus alumnos, uno más) sé que me voy a proponer firmemente no cumplirlo porque recuerdo con especial desgana a una profesora (también de inglés) con la que hacíamos de todo menos aprender ya que se dedicaba a indagar en nuestras vidas como si fuese nuestra amiga a la que le contamos todo, además ella también se intentaba incluir en nuestro grupo contándonos su vida.
Por último están los profesores que pasan por los grupos de alumnos y los alumnos por ellos sin pena ni gloria, una/uno más, no los recordamos por nada en especial, no causaron en nosotros especial simpatía ni horror. Este grupo de profesores son aquellos que posiblemente tengan el mismo método para dar clase durante toda su vida porque les ha funcionado y se niegan a cambiarlo y renovarse.
Pues bien, todos los profesores pertenecen a uno de los tres grupos y, como es lógico, a todos nos gustaría estar en el primer grupo que he mencionado pero para esto hay que trabajar mucho y tener una especial conexión con los alumnos que sospecho que es muy difícil de conseguir. Finalmente, me viene una reflexión a la cabeza, cuando yo sea profesora estaré dentro de uno de estos grupos y, sea el que fuere, me encantaría tener el poder para saber a cual pertenezco para mejorar en todo aquello que hago mal e intentar enforcar las clases o las actividades de otra manera para que sean más productivas. Creo, entonces, que el reto está en ser un buen profesor con el que aprender mucho y transmitir entusiasmo por lo que enseñas; pero nunca de una manera competitiva, si no por respeto a la propia profesión, y lo demás vendrá dado. Si tengo la suerte de estar en el grupo primero me reconfortaría como profesora y me ayudaría a superarme cada día y a trabajar mucho más para mantener ese "puesto" con mucho orgullo.
Por último, me despido con una cita que creo que ilustra muy bien los tipos de profesores que he mencionado en esta entrada:
Bis bald!

